Finalista del II Certamen de Microrrelatos de Terror ArtGerust - Homenaje a Poe.
Había 200, igual eso le resta mérito, pero yo estoy encantada. Lo curioso de esta historia es que, en su momento, la concebí como una historia cómica.
Veréis, el frío y yo no somos buenos amigos. Esta enemistad se ha incrementado en los últimos años, y para mí es un problema cada vez mayor. Una de las frases que más repito durante el período invernal es: “tengo los huesos congelados”.
Me río, y se ríen de mí, pero hay momentos en los que lo paso fatal. Así que, en su momento, escribí esta tragicomedia en micro-relato para poder seguir riéndome. Eso sí, con los huesos congelados.
Aquí os dejo el enlace de la versión para el concurso, y aquí mismito, la versión original (ya publicada en su momento en mi desaparecido blog):
Es frágil, como de cristal, y pálida, casi transparente. Sus cabellos, una cascada de hilos de oro y sus ojos trocitos de cielo del mediodía.
Vivía sola en su Palacio de Hielo tarareando canciones de desamor y derramando lágrimas granizadas mientras mesaba sus cabellos en busca de algo de consuelo.
La primera vez que la vi su belleza serena y melancólica me embelesó. Estaba sentada sobre sus piernas, el cuerpo ligeramente ladeado, en el centro de la sala de baile, y su dulce voz llenaba cada rincón de la desolada habitación.
Me apiadé de ella y quise llevarla conmigo. Cuando le tendí mi mano extendió la suya y envolvió mis dedos con sus témpanos de hielo.
Desde entonces no me ha soltado. Se sujeta a mi mano con dulzura, pero apenas la noto, el frío corre bajo mi piel. A veces, amorosa, me besa y me abraza, y entonces puedo sentir cómo se escarcha mi corazón.
No tengo el valor para devolverla a su soledad. Los días en los que el temblor es tan fuerte que siento cómo se rompen mis fibras me sumerjo en sus ojos y dejo que su aliento me envuelva para olvidar que es ella la que me está matando de frío.
Solo espero que llegue pronto el estío.