Cuando escribí Lejos del Miedo solo dejé que dos personas lo leyeran antes de la publicación: MiChicaCorteInglés, que leyó solo la primera parte, y 7ven, que aportó una gran idea. Quería que fuera una sorpresa para la-mi gente, que se encontraran de sopetón con la noticia y la novela.
Con Un Mar de Cristal no cometí el mismo error. Distribuí el primer borrador entre algunos de mis familiares y amigos más cercanos teniendo en cuenta los siguientes factores:
Necesitaba la reacción emocional, y quiénes mejor que mi madre y mi hermana.
La visión más crítica en cuanto al hilo de la historia, para ello conté con 7ven, que además volvió a aportarme ideas fantásticas.
Quería una chalado hípermeticuloso y perfeccionista para evitar meteduras de pata en cuanto a ortografía y gramática, y allí estaba El Hombre sin Sombra.
Y, por último, quería una crítica real, una crítica constructiva, una opinión de la que fiarme más allá de la amistad que nos une. No lo dudé, Eduardo.
Eduardo no solo asumió su tarea con gusto, sino que me prestó sus palabras para dar comienzo a la novela. No recuerdo cómo fue exactamente. Sé que estaba trasteando en uno de sus blogs y me encontré con ese escrito que me enganchó, ¡era perfecto! Y me lo regaló.
En la novela encontraréis otra pequeña colaboración, esta de mi Bichobola, mi sobrina, la niña de mis ojos. Sé que es injusto pero siempre he sentido debilidad por ella. Estábamos en casa viendo la peli de El club de los poetas muertos y le inspiró para escribir unas líneas. Se lo enseñó a 7ven y este a mí. Le pregunté si me podía prestar sus palabras para mi siguiente novela y, con una gran sonrisa, dijo que sí.
Su colaboración tampoco termina aquí. Pero de eso hablaremos mañana…
¡Muchas gracias a todos!