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miércoles, 25 de abril de 2012

Mis colaboradores

Cuando escribí Lejos del Miedo solo dejé que dos personas lo leyeran antes de la publicación: MiChicaCorteInglés, que leyó solo la primera parte, y 7ven, que aportó una gran idea. Quería que fuera una sorpresa para la-mi gente, que se encontraran de sopetón con la noticia y la novela.
Con Un Mar de Cristal no cometí el mismo error. Distribuí el primer borrador entre algunos de mis familiares y amigos más cercanos teniendo en cuenta los siguientes factores:
Necesitaba la reacción emocional, y quiénes mejor que mi madre y mi hermana.
La visión más crítica en cuanto al hilo de la historia, para ello conté con 7ven, que además volvió a aportarme ideas fantásticas.
Quería una chalado hípermeticuloso y perfeccionista para evitar meteduras de pata en cuanto a ortografía y gramática, y allí estaba El Hombre sin Sombra.
Y, por último, quería una crítica real, una crítica constructiva, una opinión de la que fiarme más allá de la amistad que nos une. No lo dudé, Eduardo.
Eduardo no solo asumió su tarea con gusto, sino que me prestó sus palabras para dar comienzo a la novela. No recuerdo cómo fue exactamente. Sé que estaba trasteando en uno de sus blogs y me encontré con ese escrito que me enganchó, ¡era perfecto! Y me lo regaló.
En la novela encontraréis otra pequeña colaboración, esta de mi Bichobola, mi sobrina, la niña de mis ojos. Sé que es injusto pero siempre he sentido debilidad por ella. Estábamos en casa viendo la peli de El club de los poetas muertos y le inspiró para escribir unas líneas. Se lo enseñó a 7ven y este a mí. Le pregunté si me podía prestar sus palabras para mi siguiente novela y, con una gran sonrisa, dijo que sí.
Su colaboración tampoco termina aquí. Pero de eso hablaremos mañana…
¡Muchas gracias a todos!

lunes, 16 de abril de 2012

Sueños que ayudan a cumplir sueños


Imaginad que soñáis. Es un sueño a vuestro alcance, al alcance de todos. Un sueño sencillo. Imaginad que ese sueño rige vuestra vida, que todo lo que hacéis gira en torno a él. Imaginad que abandonáis vuestra carrera por ese sueño, que cada paso que dais os dirige hacia él.
Imaginad entonces que un día os dicen: no va a ser tan fácil, no va a ser natural, no va a ser como querrías que fuera y te va a costar. Tiempo, esfuerzo, dinero.
¡Pero si tendría que ser fácil! Para muchos otros sí lo es…
Idiota por pensar que merecerlo es suficiente para ganártelo. La vida no es así y bien lo sabes, no siempre se recompensa el esfuerzo, no siempre gana el mejor, no siempre recibes lo que das.
Pero… ¿quién dijo miedo? Si el camino está bloqueado, toma el desvío. Así hay que vivir, ¿no? Sorteando las piedras que dificultan tu avance. Y, quién sabe, igual esa nueva ruta te lleva a un lugar mejor del que soñabas. O igual llegas al mismo punto de destino, pero con más kilometraje en el cuerpo, kilometraje en forma de experiencia.
Y como la cosa va de sueños, uno ayudará al otro. En breve saldrá a la venta mi novela Un Mar de Cristal. Pensad que comprándolo me ayudáis mucho más de lo que imagináis. ¡Gracias! Más noticias antes de lo que pensáis…


miércoles, 28 de marzo de 2012

Ya no hay vuelta atrás

¿Cuántas veces se puede leer una novela antes de repudiarla? La leo y la releo y siempre encuentro fallos. Algunos de maquetación, eso es inevitable, y otros propios. ¿Cómo es posible que, después de haberla escrito y rescrito, haberla leído y releído, haberla corregido y pasarla para que otros también la corrigieran, siga habiendo errores? Como dice Eduardo, si lees y relees un montón puede llegar a parecerte absurda. Y yo ya estoy llegando a ese punto, al punto en el que empiezo a dudar de la consistencia de la historia incluso. Crucemos los dedos y confiemos en que todo esté bien porque… ¡por fin he dado el ok a la galerada!
Ahora a esperar a las pruebas de la portada, ¡qué nervios!

miércoles, 29 de febrero de 2012

En marcha...

Ayer di el paso. La vida se ha convertido en una larga espera y, de repente, me di cuenta de que para algunas cosas no hace falta esperar. En ciertas facetas de mi vida todavía tengo el control.
Tal como están las cosas, aunque no sea lo que yo deseaba, es la mejor de todas las opciones… Autopublicamos. No, no pienso caer en la trampa de la coedición, ni pienso seguir esperando esas respuestas prometidas de editoriales al uso. Vanity Press, lo llaman, impresión vanidosa. No tengo problemas con ello. Soy vanidosa, y creo en mi novela. Sé que os va a gustar.
Dentro de nada podré(mos) manosear al fin Un Mar de Cristal. Y, como lo prometido es deuda –aunque me reitero, no soy buena con eso de las promesas- todos los que habéis participado de alguna manera en la difusión de Lejos del Miedo como medio de publicidad, recibiréis en breve vuestro regalo: el primer capítulo de la novela (que no se corresponde con el publicado junto a Lejos del Miedo). Eduardo, para los que fuisteis conejillos de Indias no tengo nada pensado, pero algo se me ocurrirá.
Como no quiero dejarme a nadie, si habéis participado dejadlo patente. Ya sabéis, comentario, correo electrónico, sms, muro de FB, señales de humo,… cualquier medio que consideréis oportuno.
Os iré contando más detalles. Gracias a todos.

jueves, 12 de enero de 2012

Antecedentes III

Las condiciones que me ofreció la editorial fueron las siguientes: una primera edición de 300 ejemplares. De la venta de los primeros 100 yo no vería un duro, servirían para costear los gastos de edición. Me organizarían dos presentaciones y se encargarían de la venta directa. También participaría con ellos en la Feria del Libro de Madrid. Después saldría al mercado y lo movería la distribuidora.

Como, por suerte o por desgracia, no soy especialmente ambiciosa, me parecieron bastante correctas. Yo no aspiraba a hacerme millonaria vendiendo libros, solo a que me leyeran, a darme la oportunidad de mostrarme en esa faceta que pocos conocían.

Y lo logré. La magia de coger entre mis manos por primera vez mi libro impreso, preparado para darse a conocer. El primer desconocido que, en la Feria, compra tu libro, enfrentarte a una sala enorme llena de gente que ha venido a arroparte en tu gran día,… Las ventas superaron con creces mis expectativas y antes de llegar a distribuidora tuvimos que encargar una segunda edición.

Ahí yo ya le había visto las orejas al lobo. No todo era tan maravilloso como me lo habían pintado. Ahora no es momento de rescatar todo aquello, lo resumiré en unas poquitas palabras: todo lo que salió bien salió bien gracias a mi trabajo. Y la cosa no ha ido mejor desde entonces.

Un Mar de Cristal es la segunda parte de Lejos del Miedo, el entrelazado de las historias de Gabriela y Carlo. Cuando empecé a escribirla ya era consciente de que no querría volver a trabajar con esa pseudo-editorial, así que traté de escribirla de manera que no fuera necesaria la lectura de Lejos del Miedo para entenderla.

Mi idea primigenia (y, no nos engañemos, mi mayor ilusión) era poder publicar Un Mar de Cristal con una editorial seria. Más allá de los derechos de autor, lo que busco es una promoción y distribución decente.

Pero, a la espera de las últimas respuestas, no he encontrado nada que se ajuste a lo que yo quiero. Desde dudosas peticiones de pasta por adelantado hasta distribución inexistente, pasando por contratos abusivos en cuanto a derechos y tiempo de vinculación, me han ofrecido de todo menos el “nosotros nos ocupamos”.

Ahora sí: me doy de plazo dos meses para recibir esas últimas respuestas. Si no hay nada nuevo bajo el sol, la novela verá la luz bajo el modelo de autopublicación. Es una deuda pendiente que debo saldar.

La tentación de publicar con alguien serio es grande, y si me la ofrecen no la voy a desperdiciar. Pero, como en definitiva, lo que yo siempre he querido es QUE ME LEAN, si me encargo yo de gestionarlo, lo haré de forma que el producto final sea económico, o incluso gratuito si el formato es electrónico.

Y es aquí donde entráis vosotros...

lunes, 9 de enero de 2012

Antecedentes II


Yo siempre he escrito. De pequeña le hacía cuentos a mi madre. Hasta participé en algún concurso escolar con cierto éxito. Ya crecidita seguí haciéndolo. Mucho de lo que escribía lo guardaba para mí pero, si alguna historia me gustaba especialmente, la imprimía y la regalaba.

Siempre soñé con escribir para alguien más que mi familia, compartir con aquellos que quisieran escucharme todas esas historias que nacían, crecían, mutaban y maduraban en mi cabeza.

Luego llegó el blog. Al principio no lo compartía. Simplemente estaba ahí. Pero sirvió de alimento para ese monstruo escribidor que llevo dentro. Poco a poco fueron llegando los lectores, y yo llegando hasta ellos a través de sus correspondientes blogs. Sin darme cuenta fui creando en mi interior una especie de comunidad que seguía alimentándome, alimentándose de mí, absorbiéndome,…

La historia de Gabriela… no recuerdo cómo surgió. Llevaba mucho tiempo conmigo, deseando recorrer el torrente de pensamiento, navegar por mi sistema nervioso, renacer en palabras,…

En la presentación del libro de Eduardo Fanegas de la Fuente, Pedacitos de Muerte, este dijo algo muy cierto, algo que a mí también me pasa, algo de lo que no era planamente consciente hasta ese momento: las historias viven mucho tiempo en la mente antes de pasar al papel.

Gabriela existía, como existe Alejandra, como existe Clara. Existía en esa dimensión que solo compartíamos ella y yo. Algún retazo de su historia había traspasado esa dimensión, pero no terminaba de volcarse completamente.

Hasta que pasó. Hasta que casi se me va la vida intentando respirar. Literalmente. Hasta el “podrías haber muerto”. Más información sobre aquel incidente aquí*.
 

Volvamos a donde lo dejamos. La historia de Gabriela brotó de repente de mis dedos. Por fin estaba ante mis ojos, tal como yo la había pensado. Y me dije que había llegado el momento de intentarlo: la envíe a unas cuantas editoriales.

Al poco tiempo recibí una alentadora respuesta de una de ellas. Les gustaba. Era corta, pero les gustaba. Concertamos una cita. Mientras llegaba ese momento empezó a crecer otra historia complementaria en mis sinapsis, la de Carlo. La escribí en apenas dos semanas, ya tenía el texto suficiente para publicar.


Nota: hace escasos meses recibí una desagradable sorpresa, mi blog A partir de los 30 había desaparecido. No solo me pasó a mí, también a Mimi, Vloj, Rubén,… y a todos los demás que escribíamos en ese proveedor de blogs. Por suerte yo tenía el archivo casi completo –faltan 5 ó 6 entradas- y pude importarlo a wordpress. Por si os extraña el formato, digo.

viernes, 6 de mayo de 2011

Señales

Ayer recibí la llamada de una editorial. Enseguida se encendieron esas pequeñas lucecitas rojas en mi cerebro, esas que me avisan de que algo no anda bien. 

La voz insegura del editor, sus giros innecesarios, su poca claridad,... Les gustaba mi novela, estaban interesados en publicarla. Me habló de una tirada de 2000 (eso, para un novato, es algo casi impensable) y de distribución a nivel nacional, publicidad en revistas especializadas, envío de ejemplares a los medios,... 

Las lucecitas empezaron a girar a más velocidad, incluso a pitar, cuando me comentó que había visto que ya tenía algo publicado pero que no era conocida en las librerías. ¡Madre del amor hermoso! ¿De verdad es usted editor? ¿No sabe que en este país se edita un número ingente de libros? ¿Cómo narices quiere usted que cada autor se convierta en un personaje conocido en el mundo literario? Pues sí que conoce este señor el mundo editorial. 

Le hablé de mi experiencia agridulce. Me habló de una pequeña colaboración  económica. Le dije que las había rechazado todas por el momento. Me dijo que no sería una gran cantidad. Le dije que, de todas formas, sigo buscando una editorial que considere el riesgo de apostar por mí. Me dijo que 4000. Yo casi me atraganto, no sé si de la risa o del susto. Le dije que no gracias. Me dijo que le llamara si cambio de opinión. Aún no he guardado su número. No creo que lo haga. 

Nota: aunque a veces os parezca que hablo desde la amargura, no es así. Normalmente estas cosas me hacen reír. Sé en qué mundo vivo, sé qué es lo que lo mueve, y sé esperar. 

viernes, 29 de abril de 2011

Publicar una novela - Trámites Legales

Cualquiera puede acercarse a una imprenta y, en menos de lo que piensa, tener su manuscrito en formato libro. Hoy en día ni siquiera tienes que molestarte en desplazarte, pues la Red está llena de empresas de servicios editoriales que se encargan de todo por ti.
Pero imprimir no equivale a publicar. Para que una obra conste como publicada debe seguir una serie de pasos.
El primero y más importante, algo que debe hacerse nada más terminar el manuscrito, es registrarlo. Este trámite sirve para proteger la autoría y los derechos de explotación de tu obra. El método más común, aunque no el único, es hacerlo en el Registro de la Propiedad Intelectual. Aquí podéis encontrar toda la información necesaria: precios, trámites, formularios, direcciones,…
Para que un libro, tanto físico como electrónico, pueda comercializarse necesita su propio DNI, el ISBN. Existen dos modalidades: el ISBN autor/editor, el propio de autopublicaciones, y el de editorial, con el apellido de la misma. Aquí podéis encontrar toda la información referente al ISBN y la manera de conseguirlo.
El Depósito Legal , que tiene como misión recopilar el material bibliográfico, sonoro, audiovisual, electrónico o realizado sobre cualquier soporte, con fines de preservación y difusión del patrimonio bibliográfico, es una obligación de cualquier impresor o productor de obras.
En el caso de obras sujetas a ISBN, deberá constar de cinco ejemplares. Estos ejemplares se distribuirán entre la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Regional de la Comunidad Autónoma  y la Biblioteca Pública del Estado en Madrid. misión recopilar el material bibliográfico, sonoro, audiovisual, electrónico o realizado sobre cualquier soporte, producido en su territorio con fines de preservación y difusión del patrimonio bibliográfico.
En la Comunidad de Madrid, aquí podéis encotrar la información necesaria.
Por último, necesitas el código EAN, el famoso código de barras.
Una vez has conseguido el ISBN, normalmente desde la imprenta te facilitarán el código de barras y el número de Depósito Legal, aunque, evidentemente, los ejemplares destinados a este depósito saldrán de tu bolsillo.
Como decía, hay multitud de empresas de servicios editoriales que se encargan de todos estos trámites, y por un por un módico precio te ahorras tener que enfrentarte a la burocracia administrativa.
Por supuesto, en el caso de que tu libro tenga el respaldo de una editorial o coeditorial, tampoco tendrás que hacerte cargo de  estos trámites, aunque es importante que el primero, el registro de la obra, siempre lo lleves a cabo antes de dejar que ningún desconocido le ponga los ojos encima.